Préstamo para microcréditos
Bolivia
Entidad de microfinanzas
 
Diaconia Fondo Rotativo de inversión y Fomento fue creado en 1997 como parte de una colaboración entre el Gobierno boliviano y Norwegian Mission Alliance (NMA), un ONG noruega. En 2016 obtuvo una licencia como Institución Financiera de Desarrollo (IFD) y está en proceso de lograr una licencia bancaria que estima tardará en obtener en los próximos años. Esta licencia le permitirá tener más flexibilidad y posibilidades de expansión en el futuro. Diaconia cuenta con 58 sucursales -la mayoría de ellas en zonas rurales o periurbanas- y realiza más del 50% de su actividad en la zona de El Alto, unas de las zonas más pobres de Bolivia.

Destino y lógica de los microcréditos

Para diferenciarse en un mercado competitivo, Diaconia se está enfocando en desarrollar productos con un impacto social cuantificable, como préstamos destinados al gas natural en hogares, con la asistencia del Banco Interamericano de Desarrollo. Más del 80% de su cartera actual está enfocada en dar préstamos a microempresas y préstamos de vivienda.

Contexto de los microcréditos

Bolivia es considerado uno de los países con las mejores condiciones para el desarrollo de las microfinanzas a nivel mundial y es un modelo en la región, ya que cuenta con las tasas de interés más bajas para los clientes y los niveles de demora más reducidos. En 2013, una nueva legislación fue introducida para fomentar una mayor participación del estado en el sector de las microfinanzas bajo la premisa de que las actividades de intermediación financiera y la prestación de servicios financieros, son de interés público y deben cumplir con la función social de contribuir a lograr los objetivos de desarrollo integral para el vivir bien, la eliminación de la pobreza y la exclusión social y la mejora económica de la población. Esta intervención ha creado una fuerte competencia en el sector por el hecho de que los bancos necesitan cumplir con cuotas de préstamos destinados a financiar sectores productivos y de vivienda de interés social, mientras que los IFDs tienen que cumplir con topes máximos de las tasas de interés en un periodo de 5 años desde que logran su licencia. La implicación de esta ley es la posibilidad de una mayor consolidación en el sector.