Netri es el apodo de uno de los fundadores de la fundación. Apodo que recibió en su infancia, de niño. Queríamos que la fundación tuviera el nombre de un niño pues son los niños los principales beneficiarios y protagonistas de la fundación.

El color rojizo del logo, quiere ser un color tierra. Queremos que nuestros proyectos partan de las necesidades de las pequeñas comunidades locales y que sean ellas quienes reciban los beneficios. Cuando pensamos en estas comunidades, además de ver a los niños y sus casas humildes, vemos la tierra, rojiza y remota, símbolo del olvido y la necesidad de esas comunidades, alejadas siempre del asfalto y la civilización.

Es fácil intuir que esa curva simboliza una sonrisa. La sonrisa de los niños pobres del mundo que a pesar de sus difíciles circunstancias la sacan siempre a relucir. Sonrisa que te ofrecen cada vez que los ves y les saludas y sonrisas, que también, son el resultado de nuestros proyectos.